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Las temidas rabietas

Puedo decir con total seguridad que las rabietas es uno de los momentos en la crianza que puede producir más ansiedad.

Muchas familias se sienten perdidas, o con falta de recursos para afrontarlas, y ese hecho hace que no se sientan cómodos a la hora de gestionarlas e incluso que no tengan muy claro como hacerlo.

Por eso hoy vamos a entrar de lleno a hablar de las “temidas rabietas”.

Primero de todo hay que tener claro que las rabietas no son una cabezonería o un capricho. En muchas ocasiones se ven como una “llamada de atención”. Ante esta afirmación siempre me gusta decir, que si un niño o niña llama la atención, es porque está necesitando esa atención. Así de sencillo.

Como imagino que sabes, los niños/as son pura emoción, por lo que ante una necesidad ponen en marcha los recursos que tienen a su alcance para hacer todo lo posible y poder captar esa atención. El problema viene cuando la manera de llamar la atención, no es la que espera el adulto.

Cuando la reacción del niño/a no le gusta al adulto.

Lo habitual es que la expresión de rabia y llanto vaya acompañada de agresividad. Como es algo que no pueden controlar en edades tempranas y su cuerpo es la principal herramienta que tienen para expresar, resulta fácil ver como liberan esta energía gesticulando ampliamente, golpeando e incluso mordiendo o agrediendo al más cercano.

Esta expresión liberadora sale de ellos de manera instintiva, es decir, se dejan llevar por un impulso interior que no pueden ni saben controlar.

Su necesidad de atención o contacto pone en marcha mecanismos que puede que no sean los que el adulto espera, y es ahí cuando aparece el conflicto. El adulto reacciona ante la expresión por parte del niño/a y se genera una lucha de poder.

Volviendo a las rabietas, es importante saber que suelen comenzar alrededor de los dos años (coincidiendo con el periodo de autonomía del niño y la reafirmación del yo). Los principales factores que pueden favorecer esta expresión de rabia son:

Frustración. En edades tempranas carecen de recursos para poder gestionarla.

Cansancio. Tener sueño o hambre hace que el niño/a esté más irascible.

Exceso de estimulación que no se puede asumir/digerir.

Continúas negativas por parte del adulto. La palabra que más escuchan las criaturas durante su infancia es el no.

  • No hagas ruido que molestas
  • No saltes en la cama
  • No pegues a tu hermano
  • No llores.......

Cambiar la manera de hablarles ayuda a reducir la cantidad de «no» que escuchan. Practica la reformulación de frases. Seguro te sorprendes de su respuesta!

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Como actuar ante una rabieta

Lo más difícil pero a la vez más efectivo es, No reaccionar. Permitir que el niño/a exprese su emoción sin creer que esa rabia o ira va proyectada directamente contra nosotras/os.

Lo siguiente es empatizar. Ponernos en su piel. ¿Qué le ha podido pasar para que en estos momentos se encuentre viviendo esta situación?..(posiblemente angustiosa). Lo más seguro es que lo que está expresando ahora, tenga que ver con algo que pasó hace un rato o incluso otro día. Pero es ahora en este instante que se permite expresarlo. Intenta verlo como algo positivo. La liberación de esa emoción, le hace mucho bien. Solo tiene que ir aprendiendo como canalizar y expresar lo que siente sin dañar o dañarse.

Poner palabras a lo que siente. A edades tempranas no se tienen recursos para poder expresar como se sienten, o decir que les ocurre. Como adultos debemos acompañarles y ayudarles a poner palabras a lo que le está ocurriendo. Por ejemplo: ¿Estás triste porque X te ha quitado el juguete? ¿te has enfadado con mamá porque no te he comprado una chuche? ¿Estás cansado pero no consigues descansar?

Ofrecer un espacio de seguridad. Durante una rabieta es aconsejable no dejar solo al niño/a. Hay que dejarle un espacio para que no se sienta agobiado, pero al mismo tiempo, hay que recordarle que estamos ahí para abrazarle o acogerle cuando quiera que lo hagamos.

Tu hijo...tu hija ha de saber que siempre vas a estar ahí… Una frase que a mi me ayudó mucho para llevar mejor esas situaciones fue “quiéreme cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito”

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Espero que a ti también te ayude a ir practicando otra manera de acompañar las rabietas de los tuyos.

Aprovecho este post para enlazarte a una entrevista que he realizado a Eva Soler, mamá y autora del cuento “Martina cuando grita” una herramienta mas para poder entender y acompañar desde otra mirada estos momentos. Espero te guste.

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